Sábado Santo en Panamá

sabado santo en panamaJesús es la figura religiosa más importante de esta era, es el salvador de los hombres, el sacrificio personificado, la verdad personificada en el hijo de Dios con la virgen María. A él se dedican varias conmemoraciones, como es el caso de la navidad y los días de la semana santa. En la primera se conmemora su nacimiento y en los demás sus últimos días y muerte en la cruz. La muerte de Jesucristo supone un sacrificio que abre una oportunidad de salvación a los hombres y mujeres del mundo. Pero este sacrificio comienza mucho antes, con la profesión de la palabra y con las penitencias.

El jueves santo, el viernes y el sábado santo son días feriados en Panamá. Son los últimos días de Jesús y el día de su padecimiento y sepulcro final. El sábado santo se conmemora la soledad de María en el sepulcro, es un día de luto, un día de reflexión religiosa y de abstinencia y ayuno. Según la tradición cristiana este día el cuerpo de Jesús está en el sepulcro, mientras los discípulos de Jesús se encuentran reunidos junto a la Virgen María para com­partir su dolor. Esta es la fecha que antecede al Domingo de resurrección que es la fecha en la que se conmemora la resurrección de Jesucristo. Los cristianos por fe creemos que no todo acaba con la muerte y que la vida de Jesús es luz en las nuestras. Es por eso que en esta fecha, que es de los días festivos en Panamá, porque se celebra la fe, se realiza la vigilia pascual.

La Vigilia Pascual consiste en una ceremonia religiosa que comienza en la total oscuridad de los templos. A las 12 de la noche se enciende el cirio Pascual y de él se comienzan a encender las demás velas y comienza un mar de luces que significa que Jesús vuelve a estar vivo y con ello se cumple su palabra y el verbo de Dios.

La oración del sábado santo dice:

“Estaba la Madre dolorosa,
junto a la Cruz y lloraba
mientras el Hijo moría.
Su alma triste y amorosa,
traspasaba dolorosa
una espada de agonía.

¡Cuán triste y afligida
se vio la madre querida
de tantos tormentos llena!.

Cuando ante sí contemplaba
y con firmeza aceptaba
del Hijo amado la pena.

¿Y cuál hombre no llorara
si a la Virgen contemplara
sumergida en tal dolor?

¿Y quién no se entristeciera,
si así, Madre, te sintiera
sujeta a tanto rigor?

Por los pecados del mundo
vio en su tormento tan profundo
a Jesús la dulce Madre.

Vio morir a su Hijo amado,
-que rindió desamparado- ,
el espíritu al Padre.

Oh Madre, fuente de amor
hazme sentir tu dolor
para que llore contigo.

Que siempre, por Cristo amado
mi corazón abrazado,
más viva en él que conmigo.

Para que a amarle me anime
en mi corazón imprime
las llagas que tuvo en sí.

Y de tu Hijo, Señora,
divide conmigo ahora
las que padeció por mí.

Hazme contigo llorar
y poder participar
de sus penas, mientras vivo.

Porque acompañar deseo
en la Cruz, donde le veo,
tu corazón compasivo.

¡Virgen de vírgenes santa,
llore yo con fuerza tanta,
que el llanto, dulce me sea!.

Que su pasión y su muerte
haga mi alma más fuerte,
y siempre sus penas vea.

Haz que su cruz me enamore;
que en ella viva y adore,
con un corazón propicio.

Su verdad en mi encienda
y contigo me defienda
en el día del gran Juicio.

Haz que Cristo con su muerte
sea mi esperanza fuerte
en el supremo vaivén.

Que mi cuerpo quede en calma
y con él vaya mi alma
a la eterna gloria.

Amén.”

Comparta estos días feriados en Panamá, con los panameños, con la gente fervorosa y respetuosa de las normas de la moralidad cristiana y amantes de Dios y de Jesús. Este no es un día cualquiera, es uno de los días en que las ciudades de Panamá se viste de tristeza y a la vez de solemnidad ferviente, un día de amor infinita.

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