Jueves Santo en El Salvador

jueves santo en el salvador

jueves santo en el salvadorMuchos son los motivos para festejar la figura de Jesucristo, todos ellos relacionados a su figura, al amor que desbordó en nosotros simples pecadores, por los que murió y resucitó. En la semana santa todo el mundo celebra los últimos días de Jesucristo en la tierra, es una celebración que se ha convertido en parte de los principales días feriados en el Salvador. Días en que los salvadoreños recurren a su fe, que es profunda y bien argumentada en siglos de cultura e historia.

El jueves santo es uno de esos días festivos en el Salvador, en esta fecha se celebra el último día antes de la muerte de Cristo, es el día en que se conmemora la última cena y también el lavatorio de pies, uno de los máximos legados de humildad de la figura más importante del legado cristiano. Como en la mayoría de los países de creencia católica, los salvadoreños saludan esta fecha con múltiples actividades, peros sobre todo con lecturas religiosas y representaciones de la última cena.

jueves santo en el salvadorLa semana santa comprende los principales días festivos en El Salvador, de origen religioso, en esta semana, el jueves santo en particular destaca por lo coloridas de las celebraciones, en las que la imagen de Jesús se ve resplandecer por todas partes antes del viernes santo en que es tapada con paños morados en señal de respeto y luto por su muerte. Hablar de esta celebración en el Salvador es hablar de la Hermandad de Jesús de Nazareno de Sonsonate  que data de 1859, y que cuenta a su haber con las imágenes más hermosas y antiguas de toda América Latina y el Caribe. Esta es la Hermandad que tiene a su cargo la celebración de todas las procesiones de lunes a viernes de esta semana, procesiones que duran muchas horas y que son concurridas y solemnes.  A la imagen de esta hermandad se atribuyen incontables milagros. La misma puede ser alabada en  la Catedral Santísima Trinidad de Sonsonate.

jueves santo en el salvadorMuchas son las razones que encuentran los salvadoreños para disfrutar de esta celebración de nuestro señor Jesucristo, entre estas razones la vida que este dedicó a salvar a los marginados, a los menores, a los pobres. También la humildad que nos enseñó, por encima de todas las riquezas y de todas las famas. Estas y otras son las cosas que se recuerdan en esta fecha, cuando los religiosos asisten a las múltiples actividades, procesiones, lecturas bíblicas, representaciones, etc.

Esta es una de las fechas más importantes del calendario religioso católico y uno de los días feriados en El Salvador. Le invitamos a que conozca más sobre estas y otras celebraciones y días feriados de este y otros países y le ofrecemos a continuación uno de los más hermosos poemas de Lope de Vega sobre Jesucristo:

¿Quién es aquel Caballero
herido por tantas partes,
que está de expirar tan cerca,
y no le socorre nadie?

«Jesús Nazareno» dice
aquel rétulo notable.
¡Ay Dios, que tan dulce nombre
no promete muerte infame!

Después del nombre y la patria,
Rey dice más adelante,
pues si es rey, ¿cuándo de espinas
han usado coronarse?

Dos cetros tiene en las manos,
mas nunca he visto que claven
a los reyes en los cetros
los vasallos desleales.

Unos dicen que si es Rey,
de la cruz descienda y baje;
y otros, que salvando a muchos,
a sí no puede salvarse.

De luto se cubre el cielo,
y el sol de sangriento esmalte,
o padece Dios, o el mundo
se disuelve y se deshace.

Al pie de la cruz, María
está en dolor constante,
mirando al Sol que se pone
entre arreboles de sangre.

Con ella su amado primo
haciendo sus ojos mares,
Cristo los pone en los dos,
más tierno porque se parte.

¡Oh lo que sienten los tres!
Juan, como primo y amante,
como madre la de Dios,
y lo que Dios, Dios lo sabe.

Alma, mirad cómo Cristo,
para partirse a su Padre,
viendo que a su Madre deja,
le dice palabras tales:

Mujer, ves ahí a tu hijo
y a Juan: Ves ahí tu Madre.
Juan queda en lugar de Cristo,
¡ay Dios, qué favor tan grande!

Viendo, pues, Jesús que todo
ya comenzaba a acabarse,
Sed tengo, dijo, que tiene
sed de que el hombre se salve.

Corrió un hombre y puso luego
a sus labios celestiales
en una caña una esponja
llena de hiel y vinagre.

¿En la boca de Jesús
pones hiel?, hombre, ¿qué haces?
Mira que por ese cielo
de Dios las palabras salen.

Advierte que en ella puso
con sus pechos virginales
una ave su blanca leche
a cuya dulzura sabe.

Alma, sus labios divinos,
cuando vamos a rogarle,
¿cómo con vinagre y hiel
darán respuesta süave?

Llegad a la Virgen bella,
y decirle con el ángel:
«Ave, quitad su amargura,
pues que de gracia sois Ave».

Sepa al vientre el fruto santo,
y a la dulce palma el dátil;
si tiene el alma a la puerta
no tengan hiel los umbrales.

Y si dais leche a Bernardo,
porque de madre os alabe,
mejor Jesús la merece,
pues Madre de Dios os hace.

Dulcísimo Cristo mío,
aunque esos labios se bañen
en hiel de mis graves culpas,
Dios sois, como Dios habladme.

Habladme, dulce Jesús,
antes que la lengua os falte,
no os desciendan de la cruz
sin hablarme y perdonarme.