Batalla de San Jacinto en Nicaragua

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batalla de san jacinto en nicaraguaLa batalla de San Jacinto es uno de los hechos históricos más recordados por el pueblo nicaragüense, es uno de los más hermosos momentos de la historia de este país y a la vez un referente para el mundo entero. Es por ello que el día de su conmemoración el 14 de septiembre de cada año es uno de los días feriados de Nicaragua.

Este hecho ocurrió durante el año 1856, en el departamento de Managua, entre ciento sesenta hombres de la fuerza del ejército del Septentrión, encabezados por el coronel José Dolores Estrada Vado y los trescientos filibusteros del estadounidense William Walker, comandados por Byron Cole. La batalla se caracterizó por la demostración del ingenio de los patriotas nicaragüenses dada en la estrategia que usaron para provocar una estampida de caballos que desembocó con la victoria de la batalla. Creyendo que llegaban refuerzos los filibusteros huyeron con rumbo hacia Tipitapa.

Todas las batallas son importantes, pero esta es de las más significativas porque ha pasado a la historia como momento relevante en que se expresó el ingenio y la estrategia llevada a cabo por los patriotas nicaragüenses. Ha sido fundamental de tal forma que hoy en día se celebra el 14 de septiembre como uno de los principales días festivos de Nicaragua, porque se conmemora el patriotismo y la moralidad, la ética y los principios de los que defendían la soberanía del país.

El parte del 14 de septiembre decía:

14 de septiembre de 1856 Señor General en Jefe del ejército libertador de la República.- Dios, Unión y Libertad.- San Jacinto, septiembre 14 de 1856. Del Comandante de la División Vanguardia y de Operaciones.

batalla de san jacinto en nicaraguaAntes de rayar el alba, se me presentó el enemigo, no ya como el 5 memorable, sino en número de más de doscientos hombres y con las prevenciones para darme esforzado y decisivo ataque. En efecto, empeñaron todas sus fuerzas sobre nuestra ala izquierda, desplegando al mismo tiempo, guerrillas que atacaban nuestro frente, y logran, no a poca costa, ocupar un punto del corral que cubría nuestro flanco, merced a la muerte del heroico oficial don Ignacio Jarquín, que supo mantener su puesto con honor, hasta perder la vida, peleando pecho a pecho con el enemigo. Esta pérdida nos produjo otras, porque nuestras fuerzas eran batidas ya muy en blanco, por la superioridad del terreno que ocupaba el enemigo, quien hacia sus esfuerzos en firme y sostenido; pero observando yo esto, y lo imposible que se hacía recobrar el punto perdido atacándolo de frente, porque no había guerrilla que pudiera penetrar en tal multitud de balas, ordené que el Capitán graduado don Liberato Cisne, con el Teniente José Siero, Subteniente Juan Fonseca y sus escuadras, salieron a flanquearlos por la izquierda, quienes, como acostumbrados y valientes, les hicieron una carga formidable, haciendo desalojar al enemigo, que despavorido y en terror salió en carrera, después de cuatro horas de un fuego vivo y tan reñido, que ha de resaltar el valor y denuedo de nuestros oficiales y soldados, que nada han dejado de desear.

batalla de san jacinto en nicaraguaA la sombra del humo hicieron su fuga, que se las hizo más veloz el siempre distinguido Capitán don Bartolo Sandoval, que con el recomendable Teniente don Miguel Vélez y otros infantes, los persiguieron, montados en las mismas bestias que les habían avanzado, hasta de aquel lado de San Idelfonso, más cuatro leguas distante de este cantón. En el camino les hicieron nueve muertos, fuera de dieciocho que aquí dejaron, de suerte que la pérdida de ellos ha sido de veintisiete muertos, fuera de heridos, según las huellas de sangre que por varias direcciones se han observado. Se les tomaron, además, veinte bestias, entre ellas algunas bien aperadas, y otras muertas que quedaron; veinticinco pistolas de cilindro, y hasta ahora se han recogido 32 rifles, 47 paradas, fuera de buenas chamarras de color, una buena capa, sombreros, gorras y varios papeles que se remiten. En la lista que le incluyo, constan los muertos y heridos que tuvimos, lo cual es bien poco para el descalabro que ellos sufrieron, sobre el que daré un parte circunstanciado cuando mejor se haya registrado el campo. Sin embargo de la recomendación general que todos merecen, debo hacer especialmente la del Capitán graduado don Liberato Cisne, Tenientes don José Siero, don Miguel Vélez, don Alejandro Eva, don Adán Solís y don Manuel Marenco, que aun después de herido permaneció en su punto, sosteniéndolo; y la del Subteniente don Juan Fonseca y Sargentos primeros Macedonio García, Francisco Estrada, Vicente Vigil, Catarino Rodríguez y Manuel Paredes; Cabos primeros Julián Artola y Faustino Salmerón y los soldados Basilio Lezama y Espiridón Galeano.

Se hizo igualmente muy recomendable el muy valiente Sargento primero Andrés Castro, quien por faltarle fuego a su carabina, botó a pedradas a un americano, que de atrevido se saltó la trinchera para recibir su muerte. Yo me congratulo al participar al señor General, el triunfo adquirido en este día sobre los aventureros; y felicito por su medio al Supremo Gobierno por el nuevo lustre de sus armas siempre triunfadoras.

J.D. Estrada

Hoy las banderas ondean por este hecho y por la significación que tiene en la historia de Nicaragua. Se hacen actos públicos en los que se recuerdan estas acciones y a las personas que participaron en él, se leen comunicados y se ponen flores en las tumbas y monumentos de los héroes de la patria nicaragüense. Recordar esta fecha, como otras hace de los días festivos en Nicaragua días especiales, recordados siempre, por todos, en las escuelas, centros de trabajo y en los medios de comunicación masiva.